Amor mío, aún espero una llamada por teléfono, un sin sabor en la vida, una vida de doblete no, un suspiro en el camino, un amor sin concluir.

Y en tres meses no tuve más regalo que mi pasado, que el recuerdo de mi boca de cuándo solo quería estar en brazos de mis amigos, en la sepultura de una noche y una piel.

Me gustas porque no eres mío, amor lejano, porque en ti no hay secretos ni vidas que guardar cuando los caminos del ayer son amantes hijos de un resguardo.

No te espero, pero el que se convierte en pasado nada más llegar es el camino hacia el amor de la vida, al quimono de los pasos.

Te querré siempre por cambiarme.

Simplemente adiós sin reservas que sé que hay cielo para nosotros, aquellos los humildes.